Opinión.- Míguel Cumbraos
Sería absurdo en l
a vida no progresar y aspirar a metas mayores, en la disciplina, actividad o función que corresponda. Si hablamos de motor sobre cuatro ruedas no es necesario decir que en monoplazas es Y de ralis seguimos hablando. Nuestra columna anterior versaba sobre ellos y sobre Dani Sordo, la principal esperanza española en la máxima categoría. Ahora estas líneas se centran en quien va a ser desde el viernes veinte su próximo navegante. Todo un orgullo para el automovilismo gallego, uno de los más arraigados y constantes de la geografía estatal.
Diego Vallejo ha sido el elegido. No le faltan méritos al popular copiloto de Meira, trabajados a la derecha de pilotos como Ferreyros, Llovera, Sanfilippo y, por supuesto, su hermano Sergio. Una trayectoria iniciada veintiún años atrás desde lo más modesto hasta llegar al estatus de oficial en un equipo mundialista, como es en este caso el laureado Citroën. La mayor suerte del mundo para el lucense, que pondrá todo su profesionalismo en el nivel máximo al que se puede llegar siendo un hombre de ralis como es él.