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Miércoles, 28 de Julio de 2010 11:24

CUANDO EL PELIGO NO ES COMPETIR

Opinión.- Miguel Cumbraos.

Sería absurdoIvan_Costa1 dudar que el automovilismo tiene un alto componente de riesgo. Y en esa lotería se pueden incluir, sin que el mal se lo deseemos a nadie, desde magalladuras hasta palabras mayores, como son sillas de ruedas y la muerte, que ha golpeado no pocas veces a nuestro deporte.

Con esa premisa seguro que jugaron dos pilotos gallegos, anónimos como muchos, aficionados como tantos. Pero para ellos el destino se escribió sobre ruedas pero de una manera que no esperaban. Ese final, que de una forma u otra, se pone a la vida, llegó bien distinto para Iván Costa y Gabriel Galego.

A Iván, de familia muy vinculada a ralis y montaña, lo traicionó una rotonda. Los trallazos, cruzadas, apuradas que su CM de montaña le había dado no fueron nada con lo que una noche de verano puede deparar. El de Cangas se fue mientras su primo David apuraba en Chantada los complicados virajes de la cuesta lucense. Y a Gabriel, que había hecho del autocross su referencia, esa pieza tan delicada llamada corazón le sorprendió una mañana de julio en la todavía joven tierra del circuito santiagués emplazado en Lavacolla. Descansen en paz ambos, tristes quedan sus familias y, por supuesto, el automovilismo gallego.